Cantabria, San Vicente de la Barquera

Santillana del Mar, las cuevas de Altamira, Santander, Fuente Dé, Potes… En Cantabria hay un sinfín de lugares para visitar. Te contamos los que más nos gustan para que tú también los disfrutes.

Quizá lo más complicado a la hora de organizar unos días de turismo por Cantabria, es la maleta. Algo para la lluvia, algo para el frío, algo para bañarse, algo para caminar… Y encontrar alojamiento. Casa rural, hotel rural, balneario, hotel & Spa, posada cántabra… Porque Cantabria ofrece muchas posibilidades y planes.

En la decisión del tipo de viaje y alojamiento, no entramos. Pero sí en cuáles son los lugares que no te debes perder, sea cual sea tu época o tipo de viaje. Te describimos los pueblos que son de obligada visita, los más bonitos de Cantabria. Bueno, los que más nos gustan a nosotros, y que son de gran interés turístico.

Las playas más bonitas de Cantabria

Empezamos por el oriente de Cantabria, donde puedes hacer turismo por las playas de Oriñón, Islares y Castro Urdiales. Zonas típicas de veraneo con mucho ambiente en los meses más calurosos y tranquilas durante el invierno.

Continuamos hacia el centro de la comunidad, hacia la ría de Ajo. Un espacio natural bellísimo alrededor de la ría. Aquí se encuentra una de las playas más bonitas de Cantabria: La Arena (en Arnuero). Playa de arena fina y dorada, aguas transparentes ¡y poco concurrida! Además, es la única playa del norte de España que cuenta con la certificación de accesibilidad universal de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR).

Más adelante encontraremos otras playas de Cantabria más turísticas y frecuentadas como Isla, Ajo, Noja o Laredo. Eso sí, en todas ellas, la temperatura del agua es fresquita y con oleaje, aquí no estamos en el Mediterráneo… El baño se convierte en un momento divertido para refrescarte y saltar las olas.

Playa de Cantabria

Santander y Santillana del Mar

Siguiendo el camino de la costa nos encontramos con la capital de Cantabria, Santander. Mejor hacer una parada larga, porque hay mucho para visitar. Es imprescindible ir a su reconocida playa de El Sardinero, al Palacio de la Magdalena (antigua residencia de verano de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia) y al Centro Botín. Este último de recién apertura y con interesantes exposiciones ¡y unas vistas a la bahía de Santander que no te puedes perder! Los selfies quedan genial, si no tienes vértigo para hacerlos en sus plataformas suspendidas, a unos metros del mar.

Seguimos adelante disfrutando de arena y costa, pero antes hacemos una parada en Santillana del Mar, que aunque lo diga su nombre, mar no tiene. Por algo le llaman el pueblo de las tres mentiras: no tiene mar, no es llana y no es santa. Eso sí, por lo bonita que es fue declarada como conjunto histórico artístico en el año 1889.

A unos dos kilómetros de Santillana, se encuentra la importantísima cueva de Altamira, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985 y que encierra uno de los ciclos pictóricos más importantes de la Prehistoria. Actualmente no está abierta al público. Sin embargo, sí su réplica, la neocueva en el Museo de Altamira, a escasos metros.

Cantabria, Santilallana del Mar

Comillas y San Vicente de la Barquera

Dejando atrás uno de los pueblos -sin mar- más bonitos de Cantabria retomamos la costa. Y hacemos parada en el pueblo de Comillas. Antes de empezar la visita hay que saber que fue el Conde de Comillas quien impulsó el esplendor de este lugar a partir del siglo XIX, invitando al por aquel entonces rey, Alfonso XII. A partir de ahí nobleza y personajes adinerados acudieron también a la zona.

Una de las visitas obligadas es El Capricho de Gaudí, construido según plano de Gaudí en 1883, bajo encargo del concuñado del Marqués de Comillas. Otra parada obligatoria es la Universidad Pontificia, construida bajo el impulso, como no, del ya nombrado anteriormente Conde de Comillas. Y para terminar, el Palacio de Sobrellano con la capilla panteón, inaugurado en 1888, y que representa desde el gótico civil inglés hasta el estilo de los palacios venecianos y relieves mocárabes musulmanes.

Seguimos las olas y nos encontramos con San Vicente de la Barquera, cerca ya de la frontera con Asturias. Una localidad conocida en los últimos años por ser el pueblo natal del cantante David Bustamante. Aquí puedes disfrutar de un verano movidito por el ambiente animado de sus bares y restaurantes. Y podrás broncearte en sus hermosas playas. Aunque quizá lo más característico de esta villa marinera es su ría, con sus barcas de colores y sus puentes. Un hermoso marco paisajístico que queda coronado por los impresionantes Picos de Europa.

De camino se puede parar a visitar las curiosas cuevas El Soplao. Además de las estalactitas y estalagmitas, podrás deleitarte con las espectaculares formaciones excéntricas (estalactitas que crecen en cualquier dirección). Además de su valor geológico, la actividad minera también ha dejado su huella en el espacio exterior: castilletes, hornos de calcinación, lavaderos, talleres, etc.

Picos de Europa

Después de recorrer la costa de Cantabria, vamos a sus campos y montañas. Pasamos del azul al verde, y del traje de baño a las botas de monte. Y para inaugurar este cambio nos adentramos en Picos de Europa. Hacemos la primera parada en uno de sus destinos más turísticos, el Teleférico de Fuente Dé, abierto al público en 1966. A pesar de las colas y el precio, es imprescindible montar. Harás un inolvidable viaje, a casi 2000 metros de altitud, en tan solo 4 minutos. Y disfrutarás de un paraje increíblemente bello en el macizo central de los Picos de Europa. Para evitar largas esperas, intenta llegar prontito por la mañana.

Y con esta primera parada ya estamos en el Parque Nacional de Picos de Europa. Continuamos en el parque natural para llegar a Potes, la capital de la comarca de Liébana. Empezamos a disfrutar del conocido turismo rural de Cantabria, entre valles y montañas y con una gastronomía obligada: cocido lebaniego (garbanzos de la zona con cecina y berza) y quesucos de Liébana. Sin olvidar su famoso orujo, merecedor de una fiesta que se celebra el segundo fin de semana de noviembre. Pero en Potes, además de la gastronomía, encontrarás historia. Pasea por sus callejuelas y descubre sus caserones, torres, puentes e iglesias.

Teleférico de Fuente Dé en Cantabria

Bárcena Mayor y Carmona

Seguimos con lugares para disfrutar del senderismo y rutas de montaña en Cantabria. Siguiente parada: Bárcena Mayor, en la Reserva Nacional del Saja. Un pueblecito de ensueño, dicen que el más antiguo de Cantabria. Fue declarado conjunto histórico-artístico en el 1979, con sus calzadas romanas y las típicas casas montañesas de galerías de madera y portalones. Escondido en un entorno espectacular se trata de una aldea pequeña, que se recorre fácilmente, tras dejar el coche en el parking habilitado a la entrada. Pintoresco, típico, rural… pueden ser los adjetivos que resumen Bárcena Mayor, y sobre todo ¡precioso!

Tras 20 km nos acercamos al valle de Cabuérniga, donde destaca el pequeño pueblo Carmona. En él encontramos un equilibrio perfecto entre casonas palacios y casas sencillas, en medio de las montañas. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985.

Más adelante, descubrimos la tierra de los famosos sobaos pasiegos, en Vega de Pas. Estamos en el sureste de Cantabria, en el límite con Burgos. Y la compra de los sobaos es requisito indispensable para sentir Cantabria.

Estando en los valles pasiegos, nos topamos con Puente Viesgo. Concretamente con las cuevas prehistóricas de monte Castillo y un impresionante balneario. Visita las cuevas y termina en el maravilloso balneario. Seguro que viene bien para recuperar fuerzas después de unos días intensivos en Cantabria. Es nuestra última parada, así que disfruta de sus aguas medicinales y ¡coge fuerzas para volver a la oficina el lunes!

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